domingo, 21 de octubre de 2012
Gobierno y FARC en Oslo: GOLPE DE REALIDAD
Oslo fue una inyección de realidad para el considerable optimismo que venía despertando el incipiente proceso de paz en Colombia. Esto no va a ser nada fácil: esa es la obvia conclusión de la cita en la que el gobierno y las Farc aparecieron juntos por primera vez ante el mundo para dar inicio formalmente a la fase de negociación en La Habana a partir del 15 de noviembre.
Por sus evidentes diferencias con los anteriores –una agenda limitada y para poner fin al conflicto armado, un proceso en tres etapas acordadas de antemano, sin despejes y en el exterior, lejos del ruido de la guerra–, las negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc habían generado optimismo. Sin embargo, contra las expectativas de muchos, la cita del jueves 18 de octubre en Oslo frenó de golpe ese estado de ánimo pues dejó claro en qué medida los representantes del Estado y los de la guerrilla pertenecen a dos mundos diferentes.
En especial el discurso de Iván Márquez que en tono desafiante se salió de la agenda pactada y pidió lo divino y lo humano, dejó flotando en el aire una pregunta inquietante: ¿se trató de una previsible manifestación político-propagandística del Secretariado de las Farc para la galería, o bien ese discurso indicaría un cambio de estrategia, para exigir en la fase de negociación todo lo que no quedó en la agenda acordada por sus plenipotenciarios en la fase de exploración? Lo primero es algo a lo cual las Farc, como cualquier actor en una negociación, tienen derecho a hacer, así el tono y el contenido molesten a muchos. Lo segundo sería tan grave que podría dar al traste con el proceso.
También afloraron divergencias en torno al tema que siempre se anticipaba como el más espinoso: la tierra. Mientras el gobierno habla de Ley de Desarrollo Rural y Restitución de Tierras, Márquez anuncia que quieren mirar lo que está en el suelo, el subsuelo y el sobresuelo (la propiedad de la tierra, el desarrollo minero-energético, agroindustrial y forestal y el papel de las multinacionales y la inversión extranjera), así como el territorio y las relaciones sociales.
Pero más allá de esos aspectos puntuales la intervención de Márquez dejó flotando en el aire un gran interrogante. ¿Se trata de un pronunciamiento político-propagandístico, que busca empalmar con el movimiento y la protesta social en Colombia y posicionar a las Farc, ante una audiencia internacional por primera vez en una década, como organización política, no terrorista (calificativo que pidieron a la Unión Europea quitarles)? ¿O es un giro en la estrategia de negociación para tratar de ampliar la agenda?
La respuesta a esta incógnita no es muy clara , pues todos nos encontramos con la "desilucion" de volver a escuchar un discurso con trasfondo político e interesado, pienso que somos muy ilusos al pensar que un organismo como las FARC vayan a bajar sus armas sin tener algún "terreno pisado" , sin tener algún curul o absolución de los cargos etc.. eso esta muy lejos de la realidad en nuestro país , tenemos que poner los pies sobre la tierra y tomar otro tipo de procedimientos para el pro de nuestro país , ya que el dialogo no dejo buenos frutos en OSLO - NORUEGA .
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